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domingo, 12 de agosto de 2012

El valor de la fidelidad en el matrimonio




El matrimonio es un pacto ede amor entre dos, hombre y mujer; si una de las partes no cumple lo pactado, la legislación de la mayoría de los países reconoce el derecho del perjudicado a cancelar el contrato.

Por otra parte, nadie niega el derecho a que este cónyugue, recontrstruya su vida en un nuevo matrimonio; esto parece una
consecuencia lógica de la libertad humana. Entendiendo así el matrimonio y teniendo en cuenta la posibilidad de ruptura del vínculo, es claro, que el valor de la fidelidad desaparezca ya que todo esto se ve alimentado también por los modelos de comportamiento de infidelidad a la pareja, representados en películas, telenovelas, etc... Esa aparente libertad de la que estamos hablando se convierte en esclavitud. Ante este comportamiento Jesús nos dice: "todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (mt 5, 28).

Hoy se dice, "eres libre, haz lo que quieras". Es mejor renunciar a tiempo para no verse vencido a destiempo. San Pablo es muy claro cuando nos dice: "Todo me está permitido pero no todo me conviene. Y aunque todo me esté permitido, no me dejaré dominar por nada. En cuanto al cuerpo, no es para la lujuria sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo" (1 Cor 6, 12. 13b); y también expresa: "Que no reine pues, el pecado en su cuerpo mortal hastsa el punto de quedar sometidos a sus apetitos; ni ofrezcan tampoco sus miembros como armas perversas del pecado, sino más bien ofrezcanse a Dios como lo que son"... (Rm 6, 12. 13).

El matrimonio no es consecuencia de la casualidad o producto de fuerzas naturales inconscientes, es sabiduría del Creador que realiza en la humanidad su designio de amor de hacer partícipes a los hombres en su obra creadora (Paulo VI, Humanae Vitae).

El Génesis nos describe esta misteriosa realidad (cf. 1, 26-28; 2, 18-24), creó hombre y mujer. No hay duda de que el matrimonio no fue inventado por los hombres, sino que es obra de Dios, quién lo instituyó al formar la primera pareja humana.

Para formar un matromonio no caben las consecuencias sociales, los intereses económicos ni la "obligación" de casarse. Los cónyugues deben llegar al matrimonio con libertad completa, absoluta y total; para que se comprometan libremente ante Dios sólo por el amor que se convierte en la base, en el fundamento, la causa formal, en el elemento que constituye la vida matrimonial. El amor es el alma que debe llenar la vida entera de los esposos.

Las siguientes son frases contenidas en las fórmulas del consentimiento con las cuales los esposos se entregan mutuamente ante el altar el día de su boda: "Todos los días de mi vida", y "para siempre", "hasta que la muerte nos separe". En el momento de pronunciarlas vibran sus corazones. ¿Serán capaces de cumplir esa promesa tan estupenda? Si se casaron con un amor auténtico y sincero, no hay duda de que la cumplirán con gusto. Pero si se casaron sólo enamorados, les costará un poco más. Todo es posible con la ayuda que Dios les ha prometido por medio del Sacramento que recibieron.

También es conveniente saber que la armonía sexual depende de la calidad de amor y de la relación de pareja. Se debe aprender a amar y no a "hacer el amor". Las relaciones sexuales antes del matrimonio hace que las personas sean egoístas, irresponsables y aprovechadas.

La entrega total del cuerpo sólo se realiza con la paz y tranquilidad dentro del compromiso definitivo y total del matrimonio. Dominar los instintos y no tener relaciones sexuales antes del matrimonio es una garantía de amor verdadero, sin sacrificio no se puede amar; ser casto significa respetarse a sí mismo para que los sentidos no dominen sobre la razón y respetar al otro, porque no es un instrumento de placer.



Además el amor no es una técnica, no quiere las sobras, quiere la flor con todo su perfume original.

El hombre y la mujer fácil, nunca obtendrán el don total que se imprime en el alma y en el cuerpo, que permanece para toda la vida como un sello de confianza y de felicidad.

1 comentario:

  1. Gracias y buenos deseos para todos:
    Para mi yo creo que lo mas importante en un matrimonio es el valor de la lealtad y la fidelidad es consecuencia de la lealtad y respeto que le debemos a nuestra pareja.

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