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lunes, 12 de junio de 2017

Pruebas de la existencia de Dios: La moral


Este argumento a favor de la existencia de Dios está basado en el reconocimiento de sentido inherente universal de la humanidad del bien y del mal (ver Romanos 2:14, 15). No hay ninguna cultura que no tenga normas de comportamiento. Todos los grupos reconocen que la honestidad es una virtud, junto con la sabiduría, la valentía y la justicia. Y aun en las tribus más remotas de la jungla, el homicidio, la violación, la mentira y el robo son reconocidos como malos, en todo lugar y en todo tiempo. Surge la pregunta: "¿De dónde vino este sentido de moral?"



C. S. Lewis habla de esto a principios de su obra Mere Christianity. Llama a esta ley moral "La regla del bien y del mal, algo que está realmente allí, no hecho por nosotros".{10}

Durante años, Lewis luchó contra Dios porque le parecía que el universo era injusto y cruel. Pero comenzó a analizar su indignación. ¿De dónde había sacado él el concepto mismo de lo justo y lo injusto? Dijo: "Un hombre no dice que una línea esta torcida a menos que tenga alguna idea de lo que es una línea derecha".{11}

Luego sugiere que la moral tiene tres partes. Usando la analogía de una flota de barcos en una travesía, señala que hay tres cosas que pueden funcionar mal. La primera es que los barcos podrían alejarse o chocar entre sí dañándose mutuamente (alienación, aislamiento: gente que abusa de otros, hace trampas, intimida a los demás). La segunda es que los barcos, individualmente, deben estar en condiciones de navegar y evitar tener fallas internas mecánicas (el deterioro moral dentro de una persona). Lewis entonces señala que, si los barcos siguen chocando entre sí no seguirán estando en condiciones de navegar mucho tiempo y, por supuesto, con sus elementos de navegación fuera de servicio, ¡no podrán evitar las colisiones! Pero hay un tercer factor que aún no se ha tomado en cuenta, que es: "¿Hacia dónde se dirige la flota de barcos?". ¡La travesía sería un fracaso si la intención es que llegue a Nueva York y en realidad llegara a Buenos Aires (el propósito general de la vida humana, como un todo, aquello para lo cual fue hecho el hombre)!{12}
La conciencia humana que menciona Pablo en Romanos 2 no se encuentra en ningún otro animal; sólo en el hombre. La condición completamente única de esta brújula moral dentro de los humanos, junto con otras cualidades exclusivamente humanas (racionalidad, idioma, adoración e inclinaciones estéticas) sugieren fuertemente que el hombre no sólo tiene una relación hacia abajo, con los animales, las plantas y la tierra, sino también una relación hacia arriba, con el Dios en cuya imagen fue hecho.

Así como vimos el gran poder e inteligencia de Dios expresados en los primeros dos argumentos, también vemos aquí que este sentido de moral, no conocido en el mundo de la naturaleza, proviene del Gran Legislador, que es, en sí mismo, en carácter, la "línea recta" (recto, justo, santo) contra la cual se miden todas las acciones humanas.

Fuente: Fernandocasanova.org

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