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martes, 3 de julio de 2012

Sobre las reglas inútiles de la sociedad (Vanidad)

Queridos amigos reflexionemos juntos sobre algunas reglas sociales que son inútiles y a veces dañinas tanto para la sociedad como para el que las hace:

Imagínense uds. a un grupo de personas en una fiesta al principio de los tiempos, en unas de las primeras fiestas; todos están alegres gozan de más o menos igualdad de bienes, etc.... Ellos hacen fiestas frecuentemente para celebrar algunos eventos importantes...

Un día a un invitado se le ocurre llevarse una túnica de colores vivos especialmente para esa fiesta. Al principio a todos se les hace raro pero también con el tiempo se van acostumbrando y varios
empiezan a imitarlo, y buscan ponerse varios túnicas de colores brillantes. Pasa tanto tiempo que la gente se va acostumbrando y llega el momento en que (por causa también de la vanidad, sentimiento de superioridad humana y la envidia) los que están normalmente vestidos empiezan a ser mal vistos, y aquellos que lucen colores más raros, vestidos más raros, etc...son los que más prestigio gozan.

¿Qué pasa después? Pues que ahora la gente se siente obligada a "acatar" todas esas normas que la misma sociedad impuso. ¿Porqué? No se sabe, o quizás sí. Por vanidad: por sentirse superiores o bien, simplemente no sentirse raro o rebajado por los demás, rechazado, etc...Aunque si se considera esto con cuidado, ¿Acaso vale una relación con una persona que considere estas "reglas" lo suficientemente importantes como para rebajar a alguien más por no cumplirlas? ¿Será esto una relación real? Por supuesto que no.

Esas reglas las ponemos nosotros. Nosotros les damos su excesivo valor, nosotros permitimos que nos rebajen por una causa injusta, y buscamos imitarlos aunque estén mal. Y hay muchos ejemplos:

En la alta sociedad de Inglaterra hace algunos siglos era "necesario" ponerte una peluca gigante para ser reconocido, así como también competían por a ver quién era más blanco que los demás. ¿Qué pasó? Entre más grande fuera la peluca "mejor", pero la gente en su vanidad no consideró que esas pelucas iban a ser un nido de ratones, y seguramente a muchos les resultó al revés lo que buscaban. Y sobre ser blanco, la reina se pintaba con un maquillaje de ese tiempo, blanco, pero ese maquillaje tan malo (ellos quizás no sabían que era malo) tapaba los poros y hacía infecciones y le salieron ronchas a la reina. Ésta al ver su cara así se ponía cada vez más maquillaje para tapar las nuevas imperfecciones y un mal día murió por causa de todo esto, quizás una infección.

Y lo peor es que todo esto es muy, muy familiar en estos tiempos :.(

¿Qué hacer?

Seamos humildes como la Virgen María, que seguramente también tuvo que pasar por las reglas sociales de su época, y ella con seguridad no copiaba todas estas, sino que quizás cedía en algunos casos en los que no estaba en juego su dignidad de ser humano, y cuando sí sencillamente las evitaba o buscaba la manera más sencilla de vestirse.

Por ejemplo:

¿Qué caso tiene llevar un tacón "elegante", si toda la fiesta estarás incómoda además de que tus pies se deformarán (con cayos, juanetes, etc...), tus rodillas serán dañadas, lo que daña tu columna y ocasiona posteriores dolores de espalda? Quizás de vez en cuando no pasa nada, pero cuando se vuelve como una necesidad o uno se preocupa demasiado por el "que dirán" vale la pena preguntarse ¿En verdad me estoy valorando? y, ¿Me están valorando aquellos que a pesar del mal que me causa, me siguen exigiendo esto?

Busquemos más bien relaciones más sinceras, quienes no te juzguen por cosas tan banales, porque éstas personas están cegadas y a menos que quieran ser curados por Jesús, no lo estarán. Además que no te valoran de verdad, no digo que simplemente se alejen sino que pueden decirles la verdad, porque la verdad los hará libres y quizás cambien, y comprendan todo eso, y así ganarán una verdadera relación basada en quien realmente son uds. y no quienes aparentan ser. Valórense por su interior y no por sus apariencias.

¡Dios los bendiga!

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