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sábado, 18 de febrero de 2012

Promesas de la Eucaristía (Beata Alejandrina)



Nota: Las promesas se encuentran al final después de la biografía y la historia.



"Un día Alejandrina Maria da Costa escuchó la voz del Señor que le decía: "No te alimentarás mas con comida en la tierra. Tu comida será mi Carne, tu bebida será mi Divina Sangre, tu vida será mi Vida."


1904-1955.
Alejandrina Maria da Costa, miembro laico de la Unión Salesiana. Se tiró por una ventana a la edad de 14 años para preservar su virginidad. Quedó paralizada por la caída. Desde su cama llevó un maravilloso apostolado como alma víctima de oración, reparación y consejería espiritual para muchos que la visitaban.


En 1918 ocurrió un acontecimiento que marcó la vida de Alejandrina para siempre. Se encontraba en una habitación de la planta alta de su casa en compañía de Deolinda y otra joven, tres hombres se acercaron y exigieron con voz sugestiva que les dejaran pasar. Al Alejandrina asomarse por la ventana reconoció a unos de los hombres que había sido quien la acosara años atrás cuando trabajaba en el campo. Rápidamente cerró la puerta pero los hombres lograron entrar por una puerta de escape que había en el techo. Deolinda y la otra joven pudieron escapar pero Alejandrina quedó acorralada por este hombre en el esquinero de la habitación. Ella gritaba: "¡Jesús, ayúdame!", azotándolo con su rosario. Detrás de ella había una ventana, a unos 13 pies de altura sobre la planta baja. Era su única salida. Ella prefirió lanzarse a una posible muerte antes que consentir a la pasión baja de aquel hombre.
El golpe de la caída fue muy severo y el dolor era agudo. Rechinando sus dientes agarró un trozo de madera y se arrastró hacia la casa. Su columna vertebral fue lastimada irreparablemente. Alejandrina tenía 14 años. Fueron largos los años de un dolor que aumentaba incesantemente, la incapacidad y la depresión se incorporaron, pero jamás consintió la desesperación o el desfallecimiento.

Completamente paralizada, el 14 de abril, de 1924, quedó postrada en cama de por vida, a los 20 años de edad. Su familia desconsolada oraba por ella todas las noches. Se reunían alrededor de su cama, prendían dos velas a la estatua de la Santísima Virgen y rezaban el rosario de rodillas. Alejandrina pasaba el día meditando, orando y clamando a Nuestra Santísima Madre por su sanación; le pedía a Jesús "su bendición desde el cielo y desde todos los tabernáculos del mundo".

Por su creciente amor a la oración abandonó sus distracciones. Empezaba a añorar una vida en mayor unión con Jesús. Esta unión que ella percibía solo se podía dar orientando toda su incapacidad y enfermedad al amor de Jesús. La idea de que el sufrimiento fuera su vocación no tardó en suscitarse. Al final de ese mismo año, Alejandrina se encontraba sumergida en un deseo inefable de ofrecerse a Dios como alma víctima por la conversión de los pecadores.

Después de haber orado y discernido, se sintió confiada de que Nuestro Señor le estaba llamando a vivir una vida de amor y reparación, ofreciendo voluntariamente todos sus sufrimientos al Amado, por la conversión de los pecadores. Como San Pablo, Alejandrina podía decir "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" -Colosenses 1:24.

Alejandrina y Fátima
Ya llegaban a la aldea noticias de la aparición de Nuestra Santísima Madre en Fátima, a unas 200 millas hacia el sur. Eran muchas las curaciones milagrosas reportadas en el lugar. Inmediatamente se organizó una peregrinación en Balazar. Alejandrina, quien profesaba un profundo amor a Nuestra Madre, deseosa de estar completamente segura de la voluntad del Señor en relación a su llamado al sufrimiento, le pidió a Nuestra Señora que le permitiera acompañar a los peregrinos. El párroco y su médico insistieron que la travesía sería suicida debido a su condición y la peregrinación tuvo que marchar sin ella.
Cuando ya casi toda la aldea había partido hacia Fátima, Alejandrina cerró sus ojos y comenzó a orar, ofreciéndole al Señor el sacrificio de su abandono y desolación. Mientras oraba sus pensamientos se transportaban hacia el Santísimo Sacramento en la Iglesia local de Santa Eulalia, cercana a su aposento. Inesperadamente vino una iluminación. Pudo entender que Nuestro Señor también se encontraba prisionero en el tabernáculo. Este eslabón con Jesús le permitió visitarle en espíritu y permanecer constantemente en Su presencia, amándole incesantemente, orando, ofreciéndose como inmolación para consolar Su Sagrado Corazón y obtener la conversión de los pecadores. Sumamente conmovida y sobrecogida en lágrimas, Alejandrina suplicó a Nuestro Señor le permitiera sufrir hasta el límite de su tolerancia si esto ayudara a los pecadores a librarse del fuego del infierno.
No pudo ir a Fátima pero la Virgen María consiguió para ella poder entender y vivir en la forma mas perfecta sus mensajes, uniéndose estrechamente con el deseo de la Virgen expresado en aquel lugar. Alejandrina, ofreciendo así su pasión se convierte en alma víctima por amor a la Eucaristía y la consagración al Inmaculado Corazón, mensajes fundamentales de Fátima.
En respuesta a su valiente petición, los dolores se empezaron a agudizar hasta convertirse en casi insoportables. Noche tras noche, con fiebre muy alta, Alejandrina permanecía despierta, recostaba la cabeza sobre su almohada y con sus manos apretaba fuertemente el rosario como exprimiendo alivio de sus cuentas: "Oh, Jesús", exclamaba en sollozos repitiendo la oración enseñada por Nuestra Señora en Fátima, "es porque te amo, por la conversión de los pecadores y en reparación por las ofensas al Inmaculado Corazón de María".

Vive la Pasión de Jesucristo
Alejandrina experimentó 180 éxtasis de la Pasión que eran precedidos por muchas horas de terror que se hacían sobrecogedoras a medida que el mediodía del Viernes Santo se acercaba. El miedo era generalmente acompañado por una inmensa tristeza, nausea y una sensación de terrible aislamiento. Por siete años no pudo olvidar su primera crucifixión. Escribe: "Todo parecía estar presente frente a mi, sentía el miedo y el horror de esas horas amargas, la ansiedad de mi director espiritual a mi lado y las lágrimas de mi familia aterrorizada".
Minutos después del mediodía del 3 de octubre, de 1938, Nuestro Señor la invitó a sumergirse en Su Pasión: "Ves hija mía, el Calvario esta listo, ¿aceptas?". Alejandrina valientemente aceptó. Testigos aguantaban la respiración mientras ella entraba en éxtasis y, recobrando el uso de sus miembros paralizados, casi levitó de la cama y emprendió los movimientos de agonía del Getsemaní al Calvario. Los éxtasis de la Pasión fueron filmados y las imágenes forman parte importante para la causa de su beatificación en Roma.
Al terminar uno de los éxtasis a las 3.00 p.m., Alejandrina levantó sus brazos en acción de gracias e inmediatamente, agotada en horror, lloró: "¡¡No Jesús, No Jesús, crucifícame!!". ¡¡Perdón, perdón, perdón!!! Ellos tienen el mismo derecho que tengo yo, porque tu moriste en la cruz por ellos, como lo hiciste por mi. Jesús no quiero que ningún alma vaya al infierno. Te amo por ellos. Perdónalos, Jesús, acuérdate de mi en mi crucifixión. El infierno es la mas terrible bajeza". Este relato nos recuerda uno de los diálogos de la mística Santa Gemma Galgani a fines del siglo XIX.
Días después, Alejandrina sufrió dolores atroces, empezó a vomitar sangre y fue torturada por una sed tan fogosamente intensa que el agua no saciaba; no podía ni siquiera tragar una gota. Empezó a percibir, literalmente, el "fuerte olor del pecado": "Eran olores increíblemente repugnantes" recuerda en su autobiografía. "me traían violetas y perfumes para acercarlos a mi nariz, pero los apartaba porque todavía estaba atormentada por ese vil olor. Solo el recuerdo de estas cosas me hacen sufrir".

Se alimenta exclusivamente de la Eucaristía
Un día escuchó la voz del Señor que le decía: "No te alimentarás mas con comida en la tierra. Tu comida será mi Carne, tu bebida será mi Divina Sangre, tu vida será mi Vida. Tu la recibes de mi cuando uno mi corazón al tuyo. No tengas miedo, ya no serás mas crucificada como en el pasado, ahora nuevas pruebas te esperan que serán las mas dolorosas. Pero al final yo te llevaré al cielo y la Santísima Madre te acompañará".
Su último éxtasis de la Pasión ocurrió el 27 de marzo, de 1942 en la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores. Durante los últimos trece años de su vida, Alejandrina no comió, ni bebió nada. Se alimentaba únicamente de la Eucaristía. Su sed solo podía ser saciada por Dios mismo.

Incredulidad e incompreníón de las personas

Ningún médico creía que pudiese acontecer algo así y querían demostrar que todo era un fraude. Llegaron a convencer a Alexandrina a someterse a un control científico, en ambiente hospitalario. La única condición que puso Alexandrina fue la de recibir todas las mañanas la Santa Comunión. En junio del 43 se hicieron las experiencias en un hospital cercano a Oporto. El especialista, Dr. Henrique Gomes de Araújo, que guiaba la verificación era profesor miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid y miembro de la Sociedad Portuguesa de Química. Quedó aislada durante 40 días y bajo estricta vigilancia. Pese a que eran médicos agnósticos debieron concluir que se encontraban ante un hecho absolutamente inexplicable.
A los sufrimientos del ayuno y de la Pasión se agregaban las vejaciones diabólicas y las incomprensiones de los hombres, incluso (y esto era lo peor) de Iglesia. El Demonio la tentaba contra la fe, la asaltaba arrojándola del lecho e hiriéndola.
La misión de Alexandrina era la de sacudir al mundo acerca de los efectos del pecado, invitando a la conversión, ofreciendo testimonio de vivísima participación a la Pasión de Cristo y por tanto a la redención del hombre.

La beata quería cerrar el infierno. Sobre su tumba hizo poner este epitafio: “Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvaros, acercaos, pasad por encima, pisotead hasta que desaparezcan. Pero, no pequéis más, no ofendáis más a nuestro Jesús! Pecadores, querría deciros tantas cosas! Para escribirlas todas no bastaría todo este gran cementerio. Convertíos. No ofendáis a Jesús! No queráis perderlo para toda la eternidad! Él es tan bueno. Basta con el pecado. Amad a Jesús. Amadlo!”
Su misión fue expiatoria y de intercesión.

Alejandrina compartió a su director espiritual lo que Nuestro Señor le había dicho: "Estás viviendo solo de la Eucaristía porque quiero mostrarle al mundo entero el poder de la Eucaristía y el poder de Mi vida en las almas".
Durante su larga agonía escuchó la voz del Señor que le decía: "Dame tus manos porque quiero clavarlas con las mías. Dame tu cabeza porque quiero coronarle con mis espinas como me hicieron a Mi. Dame tu corazón porque quiero traspasarle con una lanza, como me traspasaron el mío. Abandónate completamente en Mi... Ayúdame el la redención de la humanidad".
Santa Muerte
Alejandrina muere poco después de recibir la Sagrada Eucaristía, el 13 de octubre de 1955, en el 38 aniversario del milagro del sol en Fátima. Sus últimas palabras, entre murmuraciones, antes de morir fueron: "No lloren por mi, hoy soy inmensamente feliz... por fin me voy al Cielo". Y a los sacerdotes, peregrinos y periodistas que abarrotaban el lugar, le dio un mensaje que debe mover a toda la humanidad: "No pequen mas. Los placeres de esta vida valen NADA. Reciban la Comunión; recen el rosario todos los días. Esto, lo resume TODO".
Poco antes de morir, Alejandrina pidió se le enterrara mirando hacia el tabernáculo de la Iglesia, diciendo: "En la vida siempre deseé estar unida a Jesús en el Santísimo Sacramento y mirar hacia el tabernáculo cuantas veces me fuera posible, después de mi muerte quiero seguir contemplándole, teniendo por siempre mi mirada fija en Nuestro Señor Eucarístico".
También dictó a su hermana Deolinda su epitafio, el que actualmente se encuentra gravado sobre su tumba: "Pecadores: Si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvarte, acércate. Si es necesario pisotéalas hasta que desaparezcan pero no peques nunca mas. No ofendas mas a Nuestro amado Señor. Conviértete. No pierdas a Jesús por toda la Eternidad. ¡¡El es tan bueno!!.
El proceso para la beatificación de Alejandrina fue solemnemente abierto por el Arzobispo de Braga, en 1973. Fue completado exitosamente y enviado a Roma. Por su intercesión se están logrando maravillas. Su causa esta muy adelantada. Pidamos por su pronta beatificación.
Damos gracias al Señor por habernos permitido visitar en 1996 la Iglesia de Sta. Eulalia, donde tuvimos la gracia de celebrar la Santa Misa ante los restos de esta gran alma eucarística. También visitamos su casa, vimos la ventana desde donde ella se tiró para salvar su pureza y el cuarto donde vivió tantos años acostada, en una cama, amando y sufriendo por los pecadores. Su ejemplo y su memoria nunca olvidaremos.
Oración
Madre de Jesús y Madre nuestra, escucha nuestra oración. Consagramos nuestros cuerpos y nuestros corazones a ti. Moldéanos, Santísima Madre, llénanos de tu amor. Ponnos, como a Alejandrina, cerca del tabernáculo de Jesús para que nosotros también podamos servirle como lámpara mientras existamos en este mundo. Bendícenos, santifícanos, ¡Oh, amorosa Madre del Cielo!, haznos a nosotros también prisioneros de amor. Purifícanos de forma que deseemos hasta lo indeseable por amor a tu Hijo y Señor Nuestro, Jesucristo.
Novena para uso personal
Oh Jesús, que os complacéis en las almas sencillas y humildes- tantas veces ignoradas, olvidadas y despreciadas por los hombres! Dignaos exaltar a vuestra sierva Alejandrina, que siempre ardió en deseos de vivir escondida del mundo y ajena a sus grandezas y alabanzas. Bien lo sabéis, Señor Jesucristo, como en nuestros tiempos se necesitan las lecciones de la santidad, que es la realización plena de toda vocación humana y cristiana y, por consiguiente, la elevación de la criatura al supremo apogeo de la belleza moral. Revestid, pues, Jesús, a vuestra sierva de la aureola inmortal de la gloria y escuchad la plegaria que por su intermedio os dirigimos. Concedednos, especialmente, la gracia que deseamos.........(nombrar la gracia que se pretende alcanzar), si ha de servir para honra de Vuestro Nombre bendito, glorificación del Inmaculado Corazón de María y salvación de los pecadores, por quienes admirable y totalmente se inmoló la piadosa Alejandrina. Amén!

Pedidos y promesas del Señor hechos a la Beata Alexandrina Maria da Costa, mensajera de la Eucaristía

Promesa hecha el 25 de febrero de 1949
  • “Hija mía, haz que yo sea amado, consolado y reparado en mi Eucaristía. Haz saber en mi nombre que cuantos hagan bien la comunión con sincera humildad, fervor y amor, durante los primeros jueves de mes consecutivos y pasen una hora de Adoración ante mi sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el Cielo. 
  • Di que honren, por medio de la Eucaristía, mis santas llagas, honrando primero la de mi sagrada espalda, tan poco recordada.
  • Quien al recuerdo de mis llagas una la de los dolores de mi Madre bendita y por ellos nos pida gracias espirituales o corporales, tiene mi promesa que serán concedidas, a menos que no sean daño para sus almas. En el momento de la muerte traeré conmigo a mi Santísima Madre para defenderlos”.  
  • “Habla de la Eucaristía, que es prueba de amor infinito, que es el alimento de las almas.
  • Di a las almas que me aman, que vivan unidas a mí durante el trabajo, en sus casas, sea de día que de noche, se arrodillen a menudo en espíritu y con la cabeza inclinada digan:
  • ‘Jesús, te adoro en cada lugar donde moras sacramentado, te hago compañía por aquellos que te desprecian, te amo por aquellos que no te aman, te doy alivio por aquellos que te ofenden. Jesús, ¡ven a mi corazón!”
  • “Estos momentos serán para mí de gran alegría y consuelo. ¡Qué crímenes se cometen contra de mí en la Eucaristía!
  • “Que la devoción a los sagrarios sea bien predicada y propagada, porque por días y días las almas no me visitan, no me aman, no reparan,…No creen que yo vivo allí. Quiero que en las almas se encienda la devoción hacia estas prisiones de Amor…Son muchos los que, aún entrando en las iglesias, ni siquiera me saludan y no se detienen un momento a adorarme.”
  • “Lejos del Cielo, lejos de Jesús son todos los que están lejos del sagrario… ¡Oh, si el sagrario fuese bien comprendido! El sagrario es la vida, es el amor, es la alegría, es la paz. El sagrario es el lugar de dolor, de ofensas, de sufrimiento. El sagrario es despreciado; Jesús del sagrario no es comprendido”
  • “Yo querría muchos guardias fieles, postrados ante los sagrarios, para no dejar que ocurran tantos y tantos crímenes!”
  • “Que me pidan todo cuanto quieran estando ante mi presencia, delante del sagrario. Es de allí que viene el remedio para todos los males.”
  • El Señor le explicó el motivo por el cual Alexandrina, viviendo los últimos 13 años de vida de la sola Eucaristía, sin alimentarse con nada más. Le dijo:
“Hago que tú vivas sólo de mí, para mostrar al mundo el valor de la Eucaristía, y que es mi vida para las almas… Háblales a las almas, hija mía, háblales del Rosario y de la Eucaristía! El Rosario! El Rosario! El Rosario! La Eucaristía, mi Cuerpo, mi Sangre!”
Según cuenta Alexandrina en su “Autobiografía”, fue en Póvoa de Varzim que hizo su primera comunión..”Yo tenía entonces 7 años…Tomé la comunión de rodillas y a pesar de que era pequeña de talla pude fijarme en la Sagrada Hostia de tal manera que se quedó impresa en mi alma. Creí entonces unirme a Jesús para no separarme nunca más de Él. Él tomó posesión de mi corazón, así me parece. La alegría que sentía no se puede expresar. A todos les anunciaba la buena nueva... »

  • “Tú eres el sagrario que Yo he elegí, para que Yo more en él y en él repose. Quiero saciar tu sed por mi Sacramento de amor.
  • Tú eres como el canal por donde pasarán las gracias que quiero distribuir a las almas y a través del cual las almas vendrán a mí. Me sirvo de ti para que muchas almas vengan a mí. Por tu intermedio muchas almas serán estimuladas a amarme en la Santísima Eucaristía.”

7 comentarios:

  1. No conocia esta historia, gracias por compartirla, ojala pronto sea del conocimiento de tantos que necesitan de estas palabras tan consoladoras y de amor de nuestro Jesus. Gracias

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    1. De nada querida amiga Diana, y ojalá que cada persona promueva un poco de la bondad de DIos a la gente que tenemos a nuestro alrededor, Dios te bendiga.

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    2. Gina Ponce de Jarre9 de mayo de 2014, 19:46

      No conocía la existencia de esta Beata. Que hermosa su vida y su entrega como Jesús por nosotros. Cuánto dolor causamos a nuestro Jesús con nuestras miserias.

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  2. NO CONOCIA ESTA HISTORIA, PERO LO QUE SI CREO ES QUE LA EUCARISTIA ES EL ALIMENTO BAJADO DEL CIELO, AL MENOS PARA MÍ LE DOY UN VALOR ESPECIAL YA QUE ES UN ALIMENTO QUE ME MANTIENE FUERTE COMO EL DROGADICTO A SU DROGA, SOBRE TODO ME HACE FUERTE EN LOS MOMENTOS DE DOLOR Y DE ANGUSTIA PORQUE EN ÉL ENCUENTRO LA SANACIÓN FISICA Y ESPIRITUAL. EN ESTOS MOMENTOS DE PROBLEMAS FUERTES EN MI VIDA HE SENTIDO LA COMUNIÓN MÁS FUERTE ENTRE JESUS Y YO. Y LE AGRADEZCO QUE POR AMOR A NOSOTROS NO NOS HAYA DEJADO EN EL ABANDONO, AL CONTRARIO SIEMPRE SUPO QUE LO NECESITAMOS. ESPERO QUE ME FORTALEZCA PARA HACEPTAR SU VOLUNTA. PIDO A MAMITA MARIA QUE SIEMPRE INTERCEDA ANTE SU HIJO JESUS, PORQUE LOS HOMBRES NO CORRESPONDEN AL SACRIFICIO DE LA CRUZ, Y MUCHOS SIGUEN VIVIENDO UNA VIDA NO CORRECTA. PIDO A JESUCRISTO Y A MAMÁ MARÍA QUE SE APIADEN DEL ALMA DE MI ESPOSO UVILEY ANTONIO RODRIGUEZ NOH PORQUE ESTÁ VIVIENDO UNA VIDA DE PECADO Y PIDO A ELLOS LO RESCATEN DE ESA OSCURIDAD Y QUE A MÍ QUE ME AYUDEN A NO TENER ODIO Y RENCOR EN MI CORAZÓN Y YO SEPA PERDONAR A MI ESPOSO Y A SU AMANTE DE TODO EL DOLOR QUE ME ESTÁN OCASIONANDO, SOBRE TODO POR EL ABANDONO DEL HOGAR Y EL OLVIDO DE SUS HIJOS. DIOS LOS GUARDE Y LOS PERDONE.

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    1. Gracias por tu hermosa aportación y muestra de fe, y las palabras de Jesús: "para el que tiene fe todo es posible", te conforten y te alegren. Ánimo y estamos contigo. Dios te bendiga a ti ya todos los que están viviendo una situación parecida.

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    2. El Señor te sostiene y envía siempre a María Santísima, Madre nuestra a confortarnos. Me uno en tu oración a pedir por todos los matrionios que estén atravesando problemas como el tuyo.

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  3. Gracias Dios permiteme cargar esa cruz tan opesada que cargaste te doy mi cuerpo porque no tolero que esos romanos te pegaron tanto doy mi cuerpo porque tu no mereces eso te doy mi cuerpo porque no permito que te pegen no quiero que te pegen mas sere tan fuerte para soportarlo nada mas me importa nada mas llevame atraves delñ tiempo ern este momento que mi cuerpo soportara todo y ne unire contigo por que no soporto ni tolero que esos romanos abusibos te maltraten usa mi cuerpo señor nada me importa ya solo solo quiero darte mi ser ..............................gracias señor .

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